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Los
taxistas de Pekín temen no estar preparados a
tiempo para los Juegos Olímpicos del 2008 -
Pekín, 29 jun (EFE).- Los taxistas de Pekín,
a los que se pidió que mejoren su inglés
para poder atender a los visitantes de los JJOO de 2008,
reconocen que va a ser difícil estar preparado
para esta cita, debido a las escasas horas de que disponen
para estudiar y la falta de viajeros extranjeros con
los que practicar.
"Estoy muy cansado para estudiar,
después de un día de trabajo. No creo
que pueda cumplir las normas de la empresa, que nos
obliga a memorizar al menos dos nuevas palabras por
día", señaló, en declaraciones
al diario "China Daily", el taxista Su Wenkai,
de 51 años.
Uno de sus compañeros, Zhang Guozhen,
de 31 años, se queja de que no puede recordar
las palabras "porque hay muy pocas oportunidades
de practicar".
Los taxistas se quejan del elevado precio
de las clases de inglés, la falta de clases prácticas
de conversación, y la ausencia de un libro de
texto estándar para todos los conductores (cada
compañía de taxis utiliza manuales diferentes).
Aunque Pekín tiene una considerable
comunidad extranjera, entre empresarios, diplomáticos,
estudiantes y periodistas, también son muchos
los taxis, por lo que las probabilidades de que a un
taxista le toque un viajero que hable inglés
son bastante bajas.
Además, no todos los extranjeros
hablan inglés fluido, y otros, en vez de "enseñar"
a los conductores de taxi, prefieren practicar con ellos
sus nociones de mandarín.
Desde 2005, los taxistas han de superar
un examen de inglés básico, además
de demostrar conocimientos sobre la geografía
de Pekín y de normas de educación, con
el fin de obtener una licencia de operación.
Como en el resto de la sociedad china,
los taxistas más jóvenes suelen mostrarse
más entusiastas a la hora de aprender y hablar
inglés, mientras que los más mayores lo
ven como una pesada carga.
Hace unas décadas anteriores,
no se enseñaba inglés en muchas escuelas
chinas, ya que se prefería el ruso a la hora
de impartir lenguas extranjeras.
Además, durante los años
de la Revolución Cultural (1966-76) se abandonó
la enseñanza de lenguas extranjeras y muchas
otras asignaturas, por lo que es escaso su conocimiento
entre los ciudadanos que ahora rondan los 50 años.
EFE abc/jag
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